sábado, 22 de abril de 2017

943: el que persevera, consigue

Llevas meses buscando. En algunas ocasiones te llaman, pero vas a la cita y no consigues nada.  El mayor error que cometes, y que está alejándote de conseguir el sexo de tus sueños, es explicar tus ambiciones personales a las féminas con las que tienes que tratar. Estás demasiado centrado en ti mismo, en tu desarrollo como copulador y en tus propias fantasías, y no reparas en que una fémina te trata para que hagas algo por ella, no por ti.

Entonces, ¿qué debes hacer? ¿Cómo evitar que ellas piensen que eres un narcisista y que solo piensas en tu propio bien? La respuesta es clara: investigar a la mujer que quieres y hacer una propuesta de valor. Piensa qué puedes aportar a través de la elaboración de iniciativas o posturas específicas.

Gustavo té sugiere que te informes muy bien sobre las diversos coitos que haya llevado a cabo la susodicha, para señalar así en la cita cualquier experiencia relacionada que hayas tenido al respecto. Asimismo, es imprescindible que ella sepa que has reflexionado sobre sus coitos y en cómo podrías ayudarla a lograr mejores orgasmos.

Una vez hayas dejado claro que eres el cogedor del año y que no podría pasar sin ti, ya puedes hablar de ti mismo y de tus objetivos personales. Nunca antes, pues ella no te tomará en serio y es menos probable que te acepte.

Otros consejos impajaritables
En un proceso de selección cara a cara, todo cuenta. Sabes que tienes que convencerla de que eres el mejor tirador y tienes que demostrárselo en poco más de 30 minutos. Pero no has de alarmarte. A continuación tienes unos consejos imprescindibles que te acercarán más al culo que anhelas.

CAUSA BUENA IMPRESIÓN
En los 20 segundos iniciales, ella se hará una imagen de cómo eres, resultado de juzgarte y observar tu comportamiento. Por eso, es muy importante comenzar la conversación de forma educada, confiado y con actitud positiva. Para ello también debes cuidar la vestimenta.

SÉ PUNTUAL
Planifica el tiempo que te va a llevar llegar al lugar de la cita. No hay peor impresión que llegar tarde. La puntualidad demuestra que te preocupas lo suficiente por ella. Pero no exageres, unos diez minutos es suficiente, de lo contrario, si llegas una media hora antes o más te tocará esperar y puede que ella no lo vea de forma positiva.

SÉ CONCISO
No le hagas perder el tiempo con palabrería innecesaria. Las respuestas, si son claras y cortas, mucho mejor. No le marees o serás descartado de inmediato.

EMPLEA UN LENGUAJE CORRECTO
El lenguaje es una de tus bazas para que te acepten o, como mínimo, pasar al siguiente nivel del proceso de selección. Por ello, debes hablar con corrección, tranquila y pausadamente.

El lenguaje corporal también es importante. La postura es uno de los aspectos de comunicación no verbal más poderosos y que ofrecen más información relevante sobre el tipo de persona que eres. Mantenerte erguido denotará confianza y seguridad, en cuanto al rostro, entrega una sonrisa de vez en cuando, esto generará un ambiente mucho más afable.

HABLA DE LAS COMPENSACIONES AL FINAL
Seguro que es uno de los temas que más te preocupa, pero debes dejarlo para el final y mostrar mayor interés en las motivaciones y expectativas del sexo. Si manifiestas que es lo más importante, perderás inmediatamente varios puntos, pues ella entenderá que es tu principal motivación. Tras hablar de ello, es importante que hagas alguna pregunta relacionada con su entorno social, para dejar con buen sabor de boca a la fémina: ellas son más propensas a recordar lo primero y lo último del encuentro, por ello mostrar interés por la familia y preguntar cuándo tendrás noticias, te hará ganar puntos.


¡Buena suerte!

viernes, 21 de abril de 2017

942: Lorena Maldonado: lo del orgasmo

“A veces tengo ganas de ser vieja. Tan vieja que lo olvide todo. Espero no necesitar nada, espero no echar de menos algo o a alguien porque lo habré olvidado todo: los hijos que tuve, las casas donde viví, los hombres a quienes amé”

“Quiero acabar como una hoja en blanco, tan falta de pudor como cuando vine al mundo y me recibieron los gritos de mi madre. Porque seguro que en ese momento no tenía pudor. ¿Quizá sea el pudor lo que me impide ir más allá, lo que no me permite tener un orgasmo?”

Ella tiene fantasías, tiene apetito. Evoca y se empapa; ha estudiado su propia concupiscencia, pero siempre asiste al sexo como la visitante de un museo. Es capaz de admirar la belleza, pero no de asirla. Sale del coito como muerta, con las manos vacías. No sabe lo que es un orgasmo y no entiende por qué: cree merecérselo.

Al principio uno cree que es una señora maniática y carca, soberana aburrida de una hermosa casa con jardín, una mujer monógama y previsible que se casó, dio a luz a tres hijos mimados y coñazo y ahora se da cuenta de que lleva toda la vida sin sentir nada y que está harta de fingir el puñetero clímax como una intérprete afectada y escandalosa. Pero ahora está pocha.

Se compra entonces un masturbador con garantía de orgasmo de 30 días y se encierra en el dormitorio a afanarse en la tarea. A ratos rompe con algún pepino o una berenjena, lidia con las interrupciones de las vecinas, de los críos. Lo interesante no es la ejecución de la masturbación, sino los recuerdos y las influencias que la asaltan.

Evoca su primera vez: se enfadó porque unos obreros le dijeron “quita de en medio, niña”, se maquilló, se vistió, empuñó los pezones, sin sostén, tras el jersey, y, a la noche, acudió a la zona ruinosa. Sólo quedaba uno de los trabajadores. Se subió a horcajadas sobre él, hundiendo la nariz contra su mono naranja. Después se fue. También regresa al momento en el que su primer novio le pidió que le tocara y ella no quiso, y cómo, a la semana, él la abandonó.

Vuelve a ver en su cabeza al pervertido del barrio que perseguía a las niñas. Y a aquel joven del que se enamoró, que era un cordero manso con querencia a la bebida. Recuerda cómo lloraba sobre su vientre. Cómo la empujaba fuera de los bares, para que no le viera trasegar. Y cómo, cuando ella se marchó a la universidad, él le mandaba cartas de amor con tristísima caligrafía. Contó a sus compañeras de cuarto que eran notas de su hermano de diez años.

Ella aprendió a emplear el sexo como un arma intermitente que valía con todos menos consigo misma: no se dejaba ni rozar.

Uno entiende que el placer sexual no sólo depende del momento en el que se celebra, sino de todas y cada una de las experiencias, las sensaciones y las cargas emocionales que rasgan la biografía. De la concepción de uno mismo y del otro. De las herencias paternas, de los roles mamados de hombre y mujer. El placer -qué raro- pende de la inteligencia, y también de la capacidad de abstracción; la fruición -tomen nota- no existe si no hay sorpresa, porque el gozo no cabe en las compuertas de la costumbre.

El marido, siempre que quiere acostarse con ella, le acaricia las tetas con desapego, le presiona el clítoris demasiado fuerte y ella gime para hacerle creer que él sigue siendo el mejor. Es interesante cómo reflexiona sobre la tendencia femenina a reconfortar al hombre, a convencerle constantemente de que es lo suficientemente bueno.

Ella explora hasta en una experiencia lésbica que empieza prometedora y acaba en vómito. Hasta en las noches de aire espeso, cuando lleva semanas sin dejarse penetrar por su marido. 


Ahora me toca a mí, de Selma Lonning Aaro es una autoexploración, un auscultarse hacia adentro. 

jueves, 20 de abril de 2017

941: mitos

A pesar de ser algo totalmente natural y necesario para la autoestima, el sexo ha sido y sigue siendo en algunos contextos un tema tabú, por lo que se ha generado en torno a ella un desconocimiento que ha dado lugar a falsos mitos.
Afortunadamente, algunos, como el de quedarse ciego por la masturbación, están desmentidos pues en ese caso todos los curas estarían ciegos,  pero aún siguen existiendo otros cuya creencia se mantiene, ya sea por desconocimiento o porque, simplemente, prefieren creerlo así.

LA EYACULACIÓN FEMENINA ES ANTINATURAL

Hay quién considera la eyaculación femenina un arte, sólo reproducible por actrices porno y otras profesionales del coito. Sin embargo, vecinos cogedores nos dicen que no todas las mujeres llegan a conseguirlo, se trata de algo natural, que en la mayoría de ocasiones tiene lugar sin esfuerzo ni técnica, justo después del orgasmo. Entonces, ¿por qué parece algo tan extraño?
Parece ser que hay dos razones que lo explican. Por un lado, no se trata de una eyaculación tan "explosiva" como la del pirulin, por lo que muchas mujeres pueden tenerla y ni siquiera ser conscientes de ello, al confundirlo con sus propios fluidos vaginales. Por otro lado, dice Devora Sancho que quiénes han sentido alguna vez unas ganas intensas de orinar durante un coito o justo al terminar, indica que muchas mujeres corten el acto de eyaculación.

 

LOS MÁS ALTOS LA TIENEN MÁS GRANDE

Existen muchas supuestas reglas sobre la relación entre el tamaño y otras partes del cuerpo. Desde la famosa regla de la L, hasta la correlación con el tamaño de los pies, son muchas las normas que han existido al respecto y, curiosamente, muchas se contradicen entre ellas, diciendo mucho de su credibilidad. La regla de la L afirma que los hombres pequeños tienen miembros más grandes, y viceversa, mientras que también hay quién afirma que el tamaño del pene es directamente proporcional a la altura y el tamaño de los pies.
Con el fin de comprobar si esto era cierto, Gustavo et al, en una demostración pública demostraron  que no se podía establecer ningún vínculo entre ambos factores.

 

ANTES DEL DEPORTE PERJUDICA AL RENDIMIENTO

Desde tiempos de Platón han sido muchos los preparadores, entrenadores y curas que han asegurado que coger justo antes del deporte perjudica al rendimiento.
Tanto es así que muchos preparadores físicos prohíben tajantemente pasar un buen rato sudando con sus parejas antes de un encuentro importante, aunque algunos prefieren nadar a contracorriente, como Ronaldinho, que aseguró que suele coger antes de casi todos sus partidos. Pero, entonces, ¿quién tiene razón? ¿Los antiguos pensadores griegos o Ronaldinho? Con el fin de contestar a esta pregunta, un grupo de vecinas indicaron que esas cosas eran meras anécdotas y que no tenían rigor suficiente para afirmar que haya una influencia negativa sobre el rendimiento de sus amantes, pues después de cogerlas a ellas se desenvuelven muy bien con sus esposas.

 

EL HIMEN SÓLO SE ROMPE EN EL PRIMER COITO

El himen al no tener ninguna función conocida, se ha asociado cultural e históricamente a la pureza y la virginidad. Tal es esta asociación que para algunas culturas supone una lacra horrible que una mujer llegue al matrimonio sin él; pero, en realidad, son otras las muchas razones por las que puede romperse, más allá del sexo. De hecho, se han dado casos de roturas practicando ejercicio, tras una caída, con la introducción de penes o, simplemente, por mera casualidad. Desde luego, las que se hayan visto en esa situación se han ahorrado un mal rato en su primer encuentro sexual, de eso no cabe duda.

 

UNA VAGINA ANCHA INDICA PROMISCUIDAD

Hortensia Matos afirma que después de mantener un coito con un hombre con el tamaño por encima de la pantimedia, las dimensiones de la vagina se agrandan, siendo cada vez mayores, cuanto mayor es el número de encuentros.

Sin embargo, según afirma Sarita Lopez en su blog sobre perversión sexual, los músculos de la vagina se ensanchan en este tipo de relaciones, pero justo después vuelven a su tamaño original, sin cambios permanentes. Además, según Úrsula Roca, el número de encuentros no tenía nada que ver con el tamaño, por lo que este mito no se sostiene, e invita a quien quiera a comprobarlo con ella

martes, 18 de abril de 2017

940: Justicia comunal

Entre los campesinos jóvenes, había uno de veinte años sobre el que las chicas hicieron correr el rumor de que tenía un solo testículo. Las burlas eran interminables: en cuanto aparecía en una reunión en la que había chicas, éstas se apartaban de él como de un apestado, exclamando: kata runtu

Desconsolado, se quejó de esta calumnia ante el tribunal comunal, integrado por campesinos analfabetos, por lo que todo el proceso se hacía verbalmente, pero que sin embargo podía infligir no sólo pequeñas multas y algunos días de arresto, sino también la fustigación, a menudo muy cruel, y juzgaba los pequeños delitos y las pequeñas diferencias entre la gente de la comunidad.

Las decisiones de este tribunal no se regían por ninguna ley escrita.

El  tribunal comunal se tomó a pecho el infortunio del joven.
Las jóvenes culpables (eran más de veinte) fueron convocadas ante la comunidad y los jueces que pronunciaron la siguiente sentencia: cada una de las culpables debía ser introducida sola y una tras otra en la sala comunal donde se encontraban los jueces y el querellante y, después de haber puesto la mano en el pantalón de éste y haberse asegurado de que tenía dos testículos y no uno solo, recibir en las nalgas dos lapos del deshonrado.

Y eso fue lo que se hizo.

La sala comunal estaba llena de gente, se introducía sucesivamente a las jóvenes y después de haberlas obligado a colocar la mano en la base del pene, se les preguntaba: «¿Tiene dos testículos o sólo uno?». La joven no tenía más remedio que responder: «Tiene dos».

Después de lo cual era conducida hacia el jefe del tribunal que estaba sentado en un banco, con la espalda apoyada contra la pared, y dando la cara al público. Se le decía a la joven que se agachase y que pusiese su cabeza sobre las rodillas del juez. Al mismo tiempo se le levantaban las faldas por detrás, descubriendo, debido a la postura de la culpable, no sólo sus nalgas, sino también, entre aquéllas, sus «encantos»
Observando la concurrencia una variedad de culos entre los que se destacaron manka siki (culo ancho), yana siki (culo negro); tinya siki (culo hermoso); q'illi siki (culo sucio) y en  mayor cantidad  tullu siki (culo flaco)


El culo, además, estaba dirigido hacia el público. Entonces el joven calumniado aplicaba sobre las redondeces dos sonoros azotes. 

lunes, 17 de abril de 2017

939: RECORdando A Ella

Ella tenía la figura de una diosa del Renacimiento: todas sus formas eran redondeadas, de pómulos a muslos. Sus ojos, de color bronce, almendrados, intensos, venían del cielo, o del infierno, pero no podían ser del mismo lugar del que habían salido el resto de mortales. Dichosos mis ojos cuando se encontraban con ellos. Dichosas las miradas de reojo que empezaron en esas semanas en las que mis visitas a esa sección de la empresa se hicieron más frecuentes. Dichoso el momento en el que los dos dejamos de vernos para empezar a observarnos.

domingo, 16 de abril de 2017

938: Pensamiento filosófico del día

“Nunca detengas un pedo,
si lo detienes,
ellos suben por tu columna vertebral a tu cerebro

y de ahí salen las ideas de mierda”

sábado, 15 de abril de 2017

937: Es exquisita. Es feroz. Es, bueno... es distinta. Distintísima.

Yo, ¿sentirme representante de una generación o algo parecido? Qué va. Yo no me considero representante de nada. Yo hablo por mí y a veces ni por mí. Pues mire, de verdad que yo todo eso lo desconozco. Me he reído porque me ha hecho gracia cómo lo decía usted, perdone, pero si yo he sido víctima de algún mamoneo de ese tipo, de verdad que no me he enterado. No sé qué oportunidades habré perdido, y como no lo sé, no sufro.
Hace tiempo que me siento mucho más segura porque ya no soy lo que hago. Lo que soy es una cosa y lo que hago es otra, y las críticas a lo que hago no permito que alcancen a ser ataques contra mí.

Es un proceso libre en el que yo no entro ni quiero entrar, como no quiero entrar en los motivos por los que yo a determinada gente le resulto más simpática o más antipática. Me ha llevado años asumir eso, trascender el “ay, por qué a mí no me quieren”. Qué pasa, a mí también me cae mal gente que no conozco de nada. ¿Cómo dice? ¿Que usted no se cree esta perfecta indiferencia que procuro mostrar ante el caer bien o caer mal, que usted sabe o cree saber que absolutamente todos, cuando caemos mal, nos revolvemos contra ello tratando de averiguar por qué?

Yo soy agnóstica, me gustaría quizá tener una fe que me protegiera como un salvavidas, pero carezco de ella. El caso es que sí observo un masivo retorno a la fe sobre todo en las personas desplazadas, que han perdido su arraigo. Personas que se han visto obligadas a cortar con su vida anterior, a elegir nuevos valores, y van y eligen esos. ¿Fin de ciclo? Sí, quizá se cierra un ciclo en que Dios no parecía necesario, ni sexy. Y ahora de pronto lo vuelve a ser. Supongo que es bueno haber roto cierto dogmatismo sobre estos temas, ser más libre de creer o de no creer. Y también debe haber cierto espíritu de contradicción, mis padres no creían en Dios, pues hala, yo sí.

El problema de la desigualdad es general e histórico, afecta a todos los escenarios humanos. La desigualdad entre macho y hembra es también un hecho natural, me refiero a que la misma naturaleza nos asigna funciones distintas. Lo que no debemos aceptar es que las tareas más propiamente femeninas estén menos valoradas o pasen desapercibidas económicamente.

A mí no me parece consecuente que la lucha feminista se haga de forma parcial como una reivindicación aislada de género, y creo que es un grave error. La "desigualdad", como la violencia, como el acceso a la propiedad, o como la voluntad de poder dedocrático; son esencias culturales individualistas (antes que socios somos individuos), que provienen del mismo origen y de la supervivencia de cada uno, primero, y de la especie después.

La desigualdad solo se puede contrarrestar con cultura racional, es decir con un proceso de intercambio abierto y democrático en todo tipo de relaciones sociales. La igualdad de sexos solo avanzará en la medida que avance la igualdad social. A mí personalmente me preocupa mucho más la desigualdad entre una mujer emigrante (pero inteligente), que nos limpia, y la "jeta" que algunas le echan en el sillón amparadas en la dedocracia.

Una lucha feminista o parcial contra la desigualdad puede ser un error, si no se subordina a la lucha y la cultura de la igualdad ante derechos universales. Y, será un grave error si no prioriza la lucha contra la desigualdad "entre mujeres", entre pobres y ricos.


El feminismo solo representa a los feministas, a las mujeres no nos representa nadie, afortunadamente por lo que veo.